Introducción
Todo estudio tiene un primer día. No el día en que consigue su primer cliente, ni cuando abre una oficina o contrata a su primer empleado. Su verdadero comienzo llega cuando alguien decide dejar de imaginar y empieza a construir. Este capítulo no trata sobre diseño. Trata sobre la decisión de crear GamArt y del motivo por el que decidí empezar desde cero.
Estaba perdido
Durante unos años probé distintos caminos dentro del mundo creativo. Estudié animación, trabajé como ilustrador freelance, aprendí diseño gráfico. Cada disciplina me enseñaba algo nuevo, pero ninguna conseguía responder a la pregunta que más me preocupaba. ¿Qué quería construir realmente?
Saltaba de un proyecto a otro intentando encontrar mi sitio. Algunas cosas funcionaban, otras no. Muchas veces perseguía resultados rápidos sin tener una dirección clara. No me faltaban ganas de trabajar y lo único me faltaba una identidad.
El problema nunca fue el diseño
Con el tiempo comprendí que el problema no era aprender una herramienta nueva. Tampoco era mejorar como ilustrador o diseñador. El verdadero problema era no tener un propósito suficientemente sólido sobre el que construir. Podía diseñar un logotipo. Podía ilustrar un cartel. Podía editar un vídeo. Pero todas esas habilidades estaban separadas. No existía una visión que las uniera.
Entonces apareció GamArt
Mientras estudiaba branding e identidades visuales empecé a descubrir algo que cambiaría mi forma de entender el diseño. Las mejores marcas no venden únicamente productos. Transmiten una forma de pensar.
Fue entonces cuando comprendí que yo tampoco quería limitarme a vender diseños. Quería construir un estudio. Un lugar donde el branding, la ilustración, la narrativa, el contenido y, algún día, la tecnología convivieran bajo una misma filosofía.
Así nació GamArt.
Un estudio en construcción
Hoy no es una gran empresa. Es una habitación. Un escritorio. Dos monitores. Una tableta gráfica. Libretas llenas de bocetos y muchas horas de trabajo. Pero todas las grandes historias comienzan siendo pequeñas.
"No me preocupa empezar así, si me preocuparía no empezar nunca."
Por qué escribo este diario
Podría enseñar únicamente los resultados. Las marcas terminadas, los clientes, los logotipos; pero creo que el proceso también merece ser contado.
Este diario nace para documentar decisiones, errores, aprendizajes y pequeños avances que normalmente nunca se muestran. Quizá algún día, cuando GamArt haya crecido, pueda volver al primer capítulo y recordar exactamente cómo empezó todo.
— Antonio Sánchez
Fundador de GamArt